Bene Bene: una mesa de inspiración ítalo-americana
Café recién hecho, bollería horneada cada mañana y pizzas al corte son parte de la propuesta de Bene Bene, un nuevo espacio en Agustinas que busca llevar la tradición italiana al ritmo de la capital.
Por María Jesús Reyes H.

Santiago Centro tiene un nuevo lugar para hacer una pausa entre reuniones, desayunar antes de comenzar la jornada o resolver el almuerzo sin alejarse demasiado de la oficina. Se trata de Bene Bene, una cafetería, panadería y cocina de inspiración ítalo-americana que acaba de abrir sus puertas en la esquina de Agustinas con Morandé, con una propuesta que combina sabores de herencia italiana y una mirada puesta en la vida urbana.
Detrás del proyecto está Renzo Valentino, fundador de Caoba Bar, quien esta vez lleva al centro de Santiago una historia que también es parte de su propia familia. Con raíces italianas por ambos lados, creció entre celebraciones de la comunidad italiana en Chile y almuerzos alrededor de la mesa. A eso se suma el recorrido de su abuelo, quien pasó por Nueva York antes de llegar a Chile, una historia que inspira el encuentro entre la tradición italiana y el imaginario neoyorquino que define a Bene Bene.
La idea no es reproducir una trattoria tradicional ni convertirse en una cafetería de especialidad, sino construir un punto de encuentro que acompañe distintos momentos del día. De ahí que su carta se mueve entre el café de la mañana, la bollería recién hecha y una oferta salada pensada para quienes buscan algo rápido o prefieren sentarse a comer con más calma.

Del café de la mañana a la pizza al corte
La jornada comienza temprano, desde las 7:30 horas —donde ya hay movimiento en el barrio— con una carta de desayunos que incluye huevos al purgatorio, preparados sobre salsa de tomate con parmesano y orégano, huevos benedictinos sobre brioche con palta y salsa holandesa, además de croissants rellenos de jamón y queso. Para quienes prefieren algo dulce, también hay granola con yogurt y fruta, junto a una vitrina de bollería que invita a acompañar el primer café del día.
Al mediodía, la oferta se mueve hacia preparaciones saladas para comer en el local o llevar a la oficina. Hay focaccias, como la de jamón serrano, camembert y mermelada de cebolla; paninis de carne mechada con mozzarella y tomates deshidratados; y pizzas al corte, con opciones que van desde la clásica margarita hasta una combinación de jamón serrano y rúcula.
La carta también contempla pastas como fettuccine, fusilli y penne rigate, además de opciones rellenas, entre ellas ravioli de zapallo, de espinaca y ricotta, y sorrentinos de queso azul y nuez. A esto se suma un menú de almuerzo que incluye plato o pasta del día, ensalada y alternativas de acompañamiento, disponible de lunes a viernes.
Foto gentileza de Bene Bene @benebene.cl. Foto gentileza de Bene Bene @benebene.cl. Foto gentileza de Bene Bene @benebene.cl.
Para la tarde, la vitrina dulce toma protagonismo con preparaciones como el tiramisú clásico y su versión de pistacho, crostatas de frutos rojos y damasco, croissants con crema de almendras y maritozzi rellenos de crema de limón o tiramisú. Una selección que permite cerrar la visita con algo dulce o simplemente hacer una pausa a mitad de la jornada.
Uno de los aspectos que marcan la propuesta es que tanto la panadería como la cocina funcionan en el propio local: el pan se hornea cada mañana, mientras que la bollería, los rellenos y las preparaciones se elaboran diariamente, combinando insumos italianos con materias primas chilenas.
Una lugar para instalarse
La experiencia también se construye desde el espacio. Bene Bene recoge elementos del estilo industrial neoyorquino, con ladrillo a la vista, concreto, techos altos e instalaciones expuestas, que se equilibran con madera, sillones y plantas. El resultado busca alejarse de la idea de una cafetería de paso para convertirse en un lugar donde también den ganas de quedarse.
La apertura de Bene Bene se suma, además, a los nuevos proyectos que buscan devolverle movimiento al casco histórico de Santiago. Su apuesta combina una identidad reconocible y una cocina pensada para integrarse a las rutinas de quienes viven, trabajan o recorren el centro. Y, como si fuera poco, esto sería solo el comienzo: el proyecto contempla una expansión de hasta 20 locales, con esta primera dirección como punto de partida.

Bene Bene: Agustinas 1173, Santiago Centro.




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